Film Weekly · Número 100
Un pasaje hacia el mundo
Durante un tramo largo de la historia, la película fue la única forma de registrar el mundo real. La gente proyectaba todo lo que vivía sobre un pequeño cuadrado cubierto de haluro de plata, y allí quedaba congelado un momento, corriente o grandioso.
Con los años, las imágenes se han desprendido de su soporte físico, y la IA sigue difuminando la línea entre lo virtual y lo real. Aun así, todavía hay quien se obstina en exponer, revelar y fijar imágenes sobre ese mismo cuadrado pequeño, buscando por el medio más primitivo que queda su conexión original con el mundo.
Cuando empezó Film Weekly, la idea era construir una plataforma abierta y horizontal: un lugar donde quienes siguen creando con película pudieran mostrar su trabajo, hablar de él y recibir reconocimiento.
Querer algo no necesita justificación técnica; ser bueno no tiene nada que ver con la fama ni con los títulos.
Publicar la convocatoria semanal, montar los enlaces de votación, editar cada número: todo eso llevó tiempo. Hubo obras censuradas, envíos falsos, votos amañados. Pero el entusiasmo y la expectativa de todos nos llevaron hasta aquí: dos años, cien números, miles de buenas fotografías en película mostradas junto a quienes las hicieron y las historias que hay detrás. Por el camino aprendimos mucho sobre película nosotros mismos. Le echamos el ojo a más de una cámara, fuimos conociendo el carácter de una emulsión tras otra y llenamos los marcadores de páginas de laboratorios…
Hoy, con Film Weekly cruzando su número 100, anunciamos una colaboración con Neo Analog Lab que pone esta pequeña plataforma delante del mundo entero. Quienes aman la película, estén donde estén, competirán ahora en el mismo escenario: compartirán su lectura del tema de cada semana, presentarán su trabajo y darán sus votos. Y, más importante todavía, llevaremos ante el mundo a quienes hacen buena fotografía en película, y a su obra: un escenario más grande y ánimos que llegan desde todos sus rincones.
El mundo quizá tenga fronteras; la búsqueda de la belleza no. Puede que algún día uno de tus fotogramas conmueva a alguien al otro lado del océano. Esa persona buscará tu cámara, cargará la misma película e intentará hacer una foto propia. Y el mundo tendrá una buena semilla más plantada en él.
Nada honraría más a Film Weekly.